Sobre estos enemigos reflexionan tres conocidos periodistas de investigación españoles a través de afirmaciones como éstas:
1-. Ricardo Arqués (que trabajó en la investigación del “caso GAL”): “El Periodismo de Investigación acaba por sumir al redactor que lo practica durante mucho tiempo en una inseguridad profesional [El Periodismo de Investigación no garantiza muchos beneficios en la actualidad]. Mi trabajo de periodista de investigación está momentáneamente interrumpido, en parte por eso mismo. Llevaba demasiados años, más de diez, dedicados al periodismo de investigación. Durante este tiempo he acumulado más de cincuenta querellas, lo cual da idea de los fregados en los que he estado metido. Además, al final, el que lo pagas eres tú. Por cada línea que escribes surge un enemigo y eso te perjudica mucho profesionalmente. Al final, las empresas subsisten, cambian a los directores, cambian de línea y tú acabas por convertirte en un personaje incómodo para la propia empresa”.
2-. Xavier Vinader (que destapó la existencia de diversos grupos de extrema derecha del País Vasco en reportajes para la revista Interviú): “El proceso de concentración de empresas ha ido en detrimento del Periodismo de Investigación”.
3-. Melchor Miralles (máximo responsable de la productora El Mundo TV): “Cualquier periodista que cumpla con su obligación acaba enfrentándose al poder”.
La presión coercitiva que ejerce el poder sobre el Periodismo de Investigación no sólo se da en países en vías de desarrollo, sino también en los países desarrollados.
Los cuatro principales enemigos del Periodismo de Investigación son:
1-. Las rutinas de producción periodística (que lastran la formación y el acceso a información, y que están marcadas por la precariedad laboral). En la actualidad, el acceso a la información está controlado por las propias fuentes. Los periodistas no saben acceder a las fuentes de información, se fían demasiado de las fuentes oficiales. Además, los propios alumnos no salen bien formados de las facultades.
2-. Los hombres de negocio en los medios.
3-. La connivencia con la clase política.
4-. La violencia contra la clase periodística.
Algunos de estos enemigos se ven reflejados en el reportaje audiovisual “Periodistas: el negocio de mentir”, visionado en clase y elaborado por la productora Ardi Beiltza, dirigida por Pepe Rei, periodista que trabajó en el extinto diario Egin, cercano a la banda terrorista ETA. En este reportaje (favorable al independentismo vasco y condescendiente con la banda etarra), recuerda a algunos hombres de negocios presentes en los medios de comunicación como enemigos del Periodismo de Investigación. Entre ellos están los banqueros Emilio Botín y Emilio Ybarra (que por entonces dirigían el Banco Santander y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y que controlarían, a través de estas instituciones y siempre según este reportaje, dos grandes imperios mediáticos: Prisa y Vocento).
En el reportaje se difunden totales de distintos periodistas que se han caracterizado por su lucha contra ETA, aunque parece que éstos proceden de entrevistas realizadas en otros medios de comunicación, porque no tendría mucho sentido que Luis del Olmo o José María Calleja accedieran a ser entrevistados por Ardi Beiltza, la productora de Pepe Rei.
Además, en el reportaje se denuncia una de las rutinas de producción periodística en la actualidad, el excesivo apego por las fuentes oficiales. En esta pieza aparecía una fuente que se quejaba de que los periodistas sólo contrastaban sus informaciones con fuentes oficiales (policiales, en este caso), y de que algunas noticias nunca aparecían. Además, se denuncia cierta connivencia de los periodistas con la clase política, puesto que se habla de presuntas reuniones secretas que Jaime Mayor Oreja, por entonces ministro del Interior, mantenía periódicamente con periodistas, a quienes les suministraba información privilegiada sobre la lucha antiterrorista. Y también está presente el cuarto de los riesgos citados del Periodismo de Investigación: la violencia contra la clase periodística. En el reportaje, se muestra el lamento de determinados periodistas vascos que dicen no poder informar en libertad sobre la situación de su nación si no quieren sufrir agresiones.
Las rutinas de producción periodística
En la actualidad, la escasez de recursos y la exigencia de un tiempo de producción reducido provocan unas rutinas en las que predomina el pseudoacontecimiento. Se intenta racionalizar así el proceso productivo.
Ahora prima más la cantidad sobre la calidad y la agenda marcada por terceros, organizada por autoridades e instituciones públicas y privadas, porque propicia un flujo constante de ítems noticiables (temas previsibles).
Con este periodismo desaparece el filtro del periodismo, que convertía al periodista en fedatario de la opinión pública.
Lorenzo Gomis habla de autocensura del propio periodista, que adapta “su punto de vista y su forma de actuar a las exigencias de su empresa. Conocedores de la línea editorial o del modelo informativo del medio adecuan los enfoques de sus relatos a la línea discursiva del medio. El profesional se socializa como mecanismo de autodefensa y promoción personal, que se traduce en seguir la orientación ideológica o la política marcada por la propiedad del medio. El proceso socializador busca preferentemente evitar las tensiones en la redacción y, para ello, lo que hace el redactor es aprender a anticipar lo que se espera de él, a interiorizar los derechos y las obligaciones de su estatus, a conseguir premios y a evitar castigos”. Esta actitud del periodista que describe Gomis no sería, por supuesto, la propia del periodista de investigación.
Las fuentes de información
En la actualidad domina un “periodismo de declaraciones”, sobre el que reflexiona Miguel Ángel Vázquez en su artículo “Los medios toman partido”. En esta forma de hacer periodismo, el periodista espera que la fuente hable para, a continuación, difundir sus palabras, sin tener siquiera una oportunidad de preguntar.
Actualmente incluso existe la posibilidad de que la información pase directamente desde el productor de la información hasta el receptor, es decir, las fuentes tienen la oportunidad de saltarse el trabajo del periodista y difundir directamente una nota de prensa o un vídeo. También puede suceder que al periodista le corresponda simplemente una labor superficial, la de contar sólo el ambiente que rodea a lo importante, como si fuera un narrador omnisciente que cuenta el ambiente que rodea la información, que construye un relato ambiental.
En el periodismo de investigación se seleccionan las fuentes, algo que no ocurre en el periodismo cotidiano, en el de declaraciones, donde el periodista está donde le hablan las fuentes, que son las que lo dirigen. El periodista se convierte así en un simple portavoz, mero intermediario. El anterior modelo de denuncia que pregonaba el Periodismo de Investigación está cambiando hacia ese modelo pasivo que describimos.
En el periodismo de declaraciones importa ser los primeros en decir algo, aunque el contenido de ese algo no sea realmente importante, pero lo que importa es decir lo que dicen los demás, y decirlo antes que nadie.
En su labor, los periodistas se encontrarán con la colaboración entusiasta de las instituciones siempre que las informaciones que éstos buscan no perjudiquen la imagen de esa institución ni vaya en contra de sus intereses. Cuando eso ocurre, la institución en cuestión cambia radicalmente su actitud: deja de colaborar como una buena amiga para revestirse de una completa opacidad. En esos casos, la fuente deja de ser lo transparente que era hasta entonces.
El periodismo de declaraciones es muy barato y requiere de muy pocos recursos. Lo importante en este periodismo es controlar los imprevistos, no salirse de la agenda y priorizar los aspectos más comerciales de la información.
En el periodismo de declaraciones, el reportero confía ciegamente en las versiones oficiales, sin contrastarlas. Por otro lado, la precariedad laboral que aqueja al periodista constituye también un obstáculo que desmotiva al periodista y le impide realizar los esfuerzos que requiere el verdadero periodismo de investigación.
Contra la moda de impedir preguntar a los periodistas se rebelaron el 30 de abril de 2008 en una nota los directores de los grandes diarios nacionales (El País, El Mundo, ABC,
En esa nota, estos periodistas afirmaban lo siguiente:
“El ejercicio del periodismo pasa por crecientes dificultades que deterioran la calidad de la democracia y perjudican a los ciudadanos, que no reciben una información satisfactoria y suficiente.
Entre esas dificultades y malas prácticas figura la provocada por personajes públicos, de la política y de otros ámbitos, que evitan someterse al procedimiento clásico de conferencias de prensa, con turno de preguntas y repreguntas de los periodistas que representan medios informativos acreditados, y recurren a las llamadas “declaraciones institucionales” sin más explicaciones públicas adicionales.
Consideramos que esas “declaraciones sin preguntas” no merecen la comparecencia de periodistas, sobra con la distribución de las mismas, en los soportes posibles, para que los medios valoren el tratamiento informativo que les parezca adecuado.
La reciente campaña electoral puso de manifiesto esta y otras deficiencias. Los principales candidatos rehuyeron las conferencias de prensa, y optaron por prefabricar titulares e información, especialmente para los medios audiovisuales”.
El periodista chileno Juan Jorge Faundes, desde la óptica iberoamericana, cree que el periodista investigador es aquel al que le mueve su convicción ética y que dirige su trabajo a la sociedad. Quien debería salir beneficiado de su labor es
Por tanto, y en último término lo que queda para practicar Periodismo de Investigación es la dedicación del propio periodista, el voluntarismo propio del periodista, pero en muchas ocasiones, la dedicación del periodista, sin respaldo del medio, tampoco es recomendable porque acarrea riesgos para el propio periodista.
El Estado como enemigo
La falta de democracia o la debilidad de ésta pueden constituirse en otro enemigo más del Periodismo de Investigación. Hay que aclarar que la coacción estatal no sólo es exclusiva de los sistemas democráticos, también puede darse en las democracias. Estos sistemas dotan de inmunidad a sus dirigentes, una condición que les envuelve, les blinda y les impide rendir cuentas de posibles casos de corrupción que puedan ser destapados por los periodistas. A veces se consigue saltar la barrera de la impunidad. Así ha ocurrido recientemente en Argentina, donde las investigaciones del periodista Daniel Santoro han permitido iniciar una investigación sobre Carlos Menem, quien fuera presidente de
Además, el propio Estado puede decidir que determinados temas sean considerados de seguridad nacional, para impedir que estos asuntos sean objeto de investigaciones periodísticas.
Las presiones de las autoridades, la arbitraria distribución de la publicidad estatal o los procesos judiciales que pueden abrirse contra periodistas (que se ven envueltos frecuentemente en querellas por injurias y calumnias cuando se salen del guión previsto) y el rechazo de los dirigentes a ser investigados son otros factores que convierten al Estado en enemigo del Periodismo de Investigación.
Carlos Soltino va más allá, y en su artículo “Descubrimientos y encubrimientos del Periodismo de Investigación”, que lleva por subtítulo “La ratonera” llega a la conclusión de que el Periodismo de Investigación que se ha desarrollado hasta ahora es una falacia, es un periodismo de investigación autorizado, permitido por el propio Estado, que estaba interesado en que ése se llevara a cabo. Según su punto de vista, en este saco también habría que incluir al caso Watergate, que podía interesar al propio Estado porque con la revelación de este escándalo se transmitía una idea básica: la democracia funciona tan bien que hasta un presidente de Estados Unidos se ha visto obligado a dimitir. Esas incursiones investigadores ratificarían el espíritu democrático de la ciudadanía. Sin embargo, por las mismas fechas en las que se destapó el Watergate ocurrieron otros dos casos escandalosos: el caso COINTELPRO y el caso de las empresas de aviones Lockheed que apenas salieron en los medios.
COINTELPRO es la sigla de Counter-Intelligence Programs, una serie de operativos secretos iniciada por el FBI en 1956 y continuada por todos los gobiernos, republicanos o demócratas. Esta política de infiltración y espionaje interno del gobierno norteamericano estuvo dirigida en un principio contra el movimiento comunista, pero luego se extendió a toda expresión política de izquierda, al movimiento feminista, al movimiento negro y al movimiento independentista de Puerto Rico, según Soltino.
Por su parte, la compañía de aviación Lockheed fue citada, en el mismo Congreso de Estados Unidos, como un caso emblemático de corrupción internacional: sobornó para concretar negocios a altos funcionarios de Irán, Filipinas, Indonesia, Holanda, Italia y Japón.
Soltino cree que el periodismo de denunciología no sirve para nada porque en realidad sólo aporta pequeños episodios de investigación que no responden a un objetivo global: los casos de corrupción ocultos demostrarían que el sistema al completo está corrupto. Con el Periodismo de Investigación actual lo único que se logra es hastiar al lector, que se aburre, que no ve cuáles son las posibles soluciones.
Los propietarios como enemigos del Periodismo de Investigación
El chileno Juan Jorge Faundes hace referencia aquí a todo el universo de relaciones económicas que están detrás de los medios de comunicación y los sustentan. Cuando hablamos de los propietarios podemos diferenciar distintos tipos de coacciones, distintas ramificaciones en la presión que puede ejercer en el periodista el hombre de negocios asociado a un medio de comunicación.
Los redactores forman parte de conglomerados económicos, por lo que se ven envueltos en las redes de intereses de éstos. Además, sufren presiones de los anunciantes, y de amigos cercanos a los dueños. Padecen las consecuencias de la concentración de la propiedad, además de que a veces se ven obligados a ocultar deliberadamente información (sobre todo cuando ésta afecta a los intereses del medio para el que trabajan) y reciben a veces favores de los hombres de negocio para que cumplan su trabajo tal como ellos quieren. Por otro lado, los dueños de los medios, en ocasiones, interfieren directamente en su trabajo (por ejemplo, como lo hace el director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, cuando publica un artículo a raíz de la presentación de un libro que apoya su versión de los atentados del 11M, imitando en su estilo al célebre “Yo acuso”, de Zola). Los periodistas también tienen que sufrir la carencia de recursos de la empresa, la falta de equipos de periodistas investigadores, se someten al poder de los medios de comunicación dominantes.
A continuación, repasamos las propiedades de algunos de los grandes grupos de comunicación que existen en la actualidad, y que han sido seleccionados para entender las ramificaciones y diversificaciones que tiene cualquier gran conglomerado de comunicación, que no solamente se relaciona con aspectos mediáticos sino con cualquier tipo de empresa.
1-. AOL Time Warner Inc: es el mayor imperio mediático, conocido en América Latina por la revista Time, por la proveedora de Internet AOL, las películas de Warner Brothers, CNN, TNT y las demás empresas que fundó el famoso Ted Turner, ex marido de Jane Fonda. Este imperio posee equipos deportivos como Los Bravos de Atlanta (béisbol), numerosas estaciones de televisión como Cartoon Network, Entertainment Networks y todas las compañías que llevan en su nombre
2-. Gannett Company Inc. Agrupa a los periódicos de mayor circulación y también abarca estaciones de televisión. Tiene los diarios nacionales USA Today, USA Weekend, USA Today Sports Weekly, USA Today Information Network y los servicios informativos Gannett News Service. La lista de diarios locales del holding suma decenas de periódicos. Y con Army Times Publishing Company fabrica publicaciones para consumo militar como Army Times, Navy Times, Navy Times Marine Corps, Air Force Times, etcétera.
En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte posee Newsqueet plc Daily Newspapers, Bolton Evening News, Daily Echo (Bournemouth), y otra veintena de periódicos. Con televisión tiene presencia en Arizona: KNAz (Flagstaff), KMOH (Kingman), KPNX (Phoenix); y muchos otros Estados. También participa en otros negocios, como Cincinnati Reds, a través de Cincinnati Enquirer, Classified Ventures Com LLC (propiedad compartida con Knight Ridder, New York Times Company, Times Mirror, Washington Post Company, Tribune Company, Central Newspapers Co., y McClatchy Company), Space.com (con General Electric) y muchísimos otros negocios.
3-. General Electric es otro gigante que posee, controla o participa en numerosos medios importantes como NBC News y la cadena hispana Telemundo, sin descuidar los electrodomésticos e incursiona en la aviación, sistemas industriales y multitud de otros negocios. Fundada en 1878 por Thomas Edison, creció a través del tiempo, abarcando intereses en Westinghouse, United Fruit y AT&T. En 1926 formó
En resumen, posee quince estaciones de televisión y otras catorce estaciones Telemundo, produce y distribuye contenidos de televisión con NBC Universal Television Studio, NBC Universal Television Distribution, CNBC, MSNBC, Bravo, Mun2TV, Sci-Fi, Trio y USA, hace películas con Universal Pictures, opera el parque Universal Parks & Resorts, tiene Paxson Communications (30 por ciento) y los negocios GE Aircraft Engines, GE Commercial Finance, GE Consumer Products, GE Industrial Systems, GE Insurance, GE Medical Systems, GE Plastics, GE Power Systems, GE Specialty Materials y GE Transportation Systems.
4-. News Corporation, cuyo dueño más importante es el australiano-estadounidense-británico Rupert Murdoch, controla la cadena de televisión Fox Broadcasting System, con subsidiarias prácticamente en todo Estados Unidos. Posee además el canal de noticias Fox News, y todo lo que incluya en su nombre a la palabra Fox, como Fox Sports, y otros negocios que se llaman de otra manera, como por ejemplo el National Geographic Channel, Sky-Direct TV, etcétera. El conglomerado posee una división de revistas y magazines que publica TV Guide, The Weekly Standard e Inside Out, entre otros. Para hacer cine posee a la 20TH Century Fox, Fox Television Studios y Fox Searchlight Pictures. En el mundo del libro posee empresas como Harper Collins y otras cuarenta editoriales. Sus diarios incluyen al New York Post de Estados Unidos, el News of the World, News International, Sun, Sunday Times, y The Times, en el Reino Unido, y más de veinte diarios en Australia.
A fines de 2004, Rupert Murdoch, de 76 años, pagó 44 millones de dólares por un departamento en
5-. The McClatchy Company, especializada en periódicos y publicaciones Internet, poseía solamente doce publicaciones diarias hasta que en junio de 2006 adquirió Knight Ridder, el segundo holding de periódicos, con 31 rotativos, entre ellos el Miami Herald y el Nuevo Herald. Los nuevos dueños conservan 31 diarios, aproximadamente 50 periódicos no-diarios y varios periódicos gratuitos, pero obviamente hicieron desaparecer a varios diarios “competidores” en cuanto lo compraron. Todos los diarios tienen versiones en Internet, mientras la empresa opera McClatchy Interactive, que provee contenidos y desarrolla herramientas de software, como Real Cities (http://www.RealCities.com) y avisos clasificados (cars.com y apartments.com).
6-. The New York Times Company publica el otrora respetable diario neoyorquino del mismo nombre y otros 17 periódicos a través del país, pero también actúa en radio, televisión y otros negocios. En 2006, la compañía tenía un valor de 3.300 millones de dólares, incluyendo al The New York Times, The International Herald Tribune, The Boston Globe, más otros 15 periódicos diarios, la emisora WQXR-FM y más de 30 sitios web, incluidos el Intimes.com, Boston.com y About.com. Opera ocho estaciones de televisión en diferentes ciudades y dos emisoras de radio en Nueva York. Participa también en Boston Red Sox, NESN y Discovery Times Channel (del que controla el 50 por ciento).
7-. The Washington Post Company abarca negocios mediáticos diversificados, así como está presente en el sector de la educación, pero su principal operación es la publicación del diario homónimo, The Washington Post, la edición de revistas tipo magazine, televisión, cable, servicios de información electrónica y educacional. Posee el portal Washingtonpost.Newsweek Interactive (WPNI), las publicaciones subsidiarias online Washingtonpost.com, Newsweek.com, Slate and Budget Travel Online, Express, El Tiempo Latino, The Gazette y Southern Maryland Newspapers, The Herald (Everett, WA), Newsweek magazine, Post-Newsweek Stations (Detroit, Houston, Miami, Orlando, San Antonio y Jacksonville), y Cable ONE, que atiende al medio oeste, al oeste y los Estados del sur de Estados Unidos. El holding también es dueño de Kaplan Inc., un proveedor internacional de educación, y de los llamados “career services” (servicios de carrera) destinados a individualidades, colegios y negocios. También tiene participación en la propiedad de Los Ángeles Times, Washington Post News Service, y Bowater Mersey Paper Company. Tiene estaciones de televisión en Detroit, Houston, Miami-Ft, Lauderdale, Orlando, San Antonio y Jacksonville y opera otros negocios incluso de educación, como Cable One (en Phoenix), Post Newsweek, Tech Media, Newsweek Productions, Government Computer News, GCN.com, Kaplan Inc., y Post Newsweek Tech Media.
8-. Viacom posee las cadenas CBS y UPN. Tiene editoriales, producción y distribución de cine, cable (MTV, Nickelodeon y otras trece compañías) además de producción y distribución de televisión. En radio maneja la cadena Infinity Broadcasting, con infinidad de emisoras. También es dueña de Blockbuster (cine envasado), Paramounts Parks, Famous Players, United Cinemas International y Famous Music. Opera más de cincuenta estaciones, entre cable y televisión abierta, en tanto produce y distribuye televisión con Spelling Television, Big Ticket Television y King World Productions, hace cine con Paramount Home Entertainment y Paramount Pictures; publica libros y revistas a través de Simon & Schuster, Pocket Books, Scribner, Free Press, Fireside, Touchstone, Washington Square Press, Archway, Minstrel y Pocket Pulse. También está en el negocio de la recreación para turistas y visitantes con parques como Paramount Parks.
9-. Vivendi Universal, la dueña de Universal Studios, Universal Pictures, etc., participa en HBO, Cinecanal y otras productoras y distribuidoras de contenidos de televisión como Universal Television Group, Multimedia Entertainment, USA Networks Inc., entre muchísimas otras. Posee la revista Rolling Stones, las editoriales Larousse, Nathan, Anaya, a la vez que maneja empresas interactivas de Internet y una veintena de compañías de música afiliadas a Universal Music Group, aparte de numerosos negocios comunicacionales y de entretenimiento como Cinema International Corp., Cineplex Odeon Corp., United Cinemas Internacional, Vivendi Universal, Vivendi Telecom International y Cegetel (telecomunicaciones), Viventures (fondos de capital). También está en el negocio de los parques, recreación y retail, con Universal Studios Hollywood, CityWalk, Universal Orlando Resort, Hard Rock Hotel, Portofino Bay Hotel, Royal Pacific Resort, Universal Island´s of Adventure Universal Studios Theme Park, Hotel Port Aventura, Universal Mediterránea (España), Universal Mediterránea Theme Park, Universal Studios Japan, WetnWild Orlando y Spencer Gifts. Ingresó a las telecomunicaciones con Vivendi Telecom Internacional y Cegetel.
10-. Walt Disney Company controla la cadena de televisión ABC y posee y opera más de medio centenar de estaciones de televisión y radio. En cable posee ESPN, The History Channel. Opera estaciones en Chicago, Nueva York, participa en el cable A&E Television (37´5% con Hearst y GE), ABC Family, The Disney Channel, E! Entertainment (con Comcast y Liberty Media); ESPN Inc., que incluye a Classic Sports Network, ESPN, ESPN 2, ESPN News, ESPN Now y ESPN Extreme (80%, Hearst Corporation posee el 20% remanente), y otra veintena de empresas de televisión y cerca de treinta empresas internacionales de cable. En el mundo del libro actúa con Hyperion Books, Miramar Books y Walt Disney Company Book Publishing. Publica revistas con el Magazine Subsidiary Groups, que incluye a ABC Publishing Group, Disney Publishing, Inc. Explota el negocio multimedia, con Walt Disney Internet Group, ABC.com, ABC Internet Group, ABCNEWS.com, Disney.com y otra docena de compañías.
También es pionera en el negocio de los parques, donde fue pionera en Disneylandia y Disney World, con presencia en Estados Unidos y Europa, a la vez que desarrolla mercados de software de juegos de vídeo y CDROMs), abarca la producción y distribución de cine (Buena Vista Home Entertainment, Buena Vista Home Video, Buena Vista International, Caravan Pictures, Hollywood Pictures, Miramax Films, Touchstone Pictures y Walt Disney Pictures).
Explota petróleo y gas natural, a través de la financiera Sid R. Bas. En música actúa con Buena Vista Music Group, Hollywood Records (música popular y bandas sonoras para cine), Lyric Street Records (sello de música country de Nashville), Mammoth Records (sello de música popular y alternativa) y Walt Disney Records. Incursiona en el teatro y los deportes con Walt Disney Theatrical Productions, que incluye la producción de versiones de sus éxitos infantiles como The Lion King, Beauty y the Beast y King David. Posee los equipos Anaheim Sports, Inc., y Mighty Ducks of Anaheim, que participa en
Tiene otros negocios internacionales: Hamster Productions (producción de televisión francesa), Japan Sports Channel, RTL2 (producción y distribución de televisión alemana), Tesauro of Spain y TV Sport of France. Para producción y distribución de televisión utiliza Buena Vista Television, Touchstone Television, Walt Disney Television, Walt Disney Television Animation (posee instalaciones de producción fuera de Estados Unidos, en Japón, Australia y Canadá).
En suma, la propiedad de los grandes medios de comunicación e información de Estados Unidos responde a gigantescos imperios mediáticos cada vez más concentrados y entrelazados con la mayoría de las grandes corporaciones transnacionales. Así lo demostraron tres investigadores de
Esta coincidencia afectará al ejercicio diario del periodismo en general, y del Periodismo de Investigación en particular. En función de la empresa en la que cada uno esté trabajando ya sabe que va a poder hablar de unos determinados temas y va a tener que silenciar otros aspectos. Esta realidad va a cercenar determinadas temáticas y va a impedir que se investigue sobre ciertos asuntos. El problema de esta telaraña es que reduce considerablemente los límites de la realidad sobre la que se puede investigar. Si alguien trabaja para un medio de
El resultado es que el periodista se convierte simplemente en un apéndice de ese amo que manda en el periódico, la televisión o la radio. El periodista pierde la función creativa que debería tener y simplemente se convierte en una extensión de esos grandes hombres de negocio situados en las cúpulas directivas de los grandes medios de comunicación.
Sobre el carácter comercial de la información reflexionaba Richard Kapucinski cuando decía que “El descubrimiento de que la información es un negocio muy rentable ha causado un enorme flujo de grandes capitales hacia el imperio de los medios. Los buscadores de la verdad de antaño, a menudo idealistas, han sido sustituidos en las cimas del poder del mundo mediático por hombres de negocio que en muchos casos nada tienen que ver con el periodismo”. Es decir, estos hombres de negocios utilizan el concepto de noticia con unos intereses completamente ajenos a los periodísticos.
Un ejemplo podría ser el magnate Rupert Murdoch. Si se analiza su trayectoria, nos daremos cuenta de que para él el concepto de información sirve para quitarse de encima a los políticos que le dan la lata, aquellos que les resultan incómodos a sus aspiraciones (por diversos motivos: porque no den nuevas licencias, porque legislen contra la concentración mediática, porque no permitan la aparición de nuevos medios, entre otros). Del mismo modo, apoya a aquellos políticos que él sabe que le pueden ayudar a conseguir sus propósitos porque potencian la liberalización mediática. Normalmente siempre ha apoyado al candidato que él sabía que podía flexibilizar el mercado. Lo que menos importa es la información, el criterio periodístico es inexistente a la hora de criticar al candidato en cuestión. Y esto mismo puede aplicarse no sólo a Murdoch, sino a cualquier otro magnate de la comunicación.
En la misma dirección de Kapucinski camina Jesús Cacho, cuando afirma que “no hay empresas de información, sino empresas que utilizan la información para otro tipo de negocios, como favorecer a sus aliados políticos. Ya no existe el editor que se dedicaba a la información como tal. De hecho, también ha desaparecido la figura del director que hacía de puente entre la empresa y la redacción y que defendía de las embestidas del patrón cuando estos importunaban a un socio o amigo del dueño del periódico. Hoy los directores de periódicos o de otros medios son una parte más del sistema empresarial”.
El propio Jesús Cacho vivió en primera persona las consecuencias de esta realidad cuando realizó un documental sobre el papel de la monarquía en
En definitiva, lo importante es no atentar nunca contra la estructura de poder establecida (el llamado statu quo), es decir, la economía de mercado. El periodista no puede importunar esta estructura. Las investigaciones que no atentan contra esa estructura política-empresarial son las que salen adelante en los medios de comunicación. Por eso el “caso Watergate” vio la luz, porque no atentaba contra la estructura de poder; al contrario, reforzaba el orden mundial, demostraba lo bien que funcionaba la democracia. Según Carlos Soltino, en la actualidad lo que se hace es generar reportajes con apariencia de periodismo de investigación, nada más.
La inversión publicitaria
Otro de los enemigos del Periodismo de Investigación. Con ella, las grandes, medianas o pequeñas empresas que se asientan así en los medios (a través de la publicidad) se aseguran un pasaporte de impunidad, según los periodistas Cacho y Estévez. El periodista se preocupará de que no salgan informaciones que afectan negativamente a la imagen de esas empresas anunciantes para no perder la inversión publicitaria que éstas generan. Ocurrirá así especialmente en los diarios gratuitos, que se sustentan íntegramente en la publicidad.
La publicidad institucional es también muy importante, y para lograr páginas de publicidad de
En Estados Unidos, varios grupos de comunicación estadounidenses (Gannet, Hearst, New York Times Company y Tribune), ante la evidencia de que dependen de la publicidad, para bien o para mal, han decidido concentrar esfuerzos y fomentar inversiones publicitarias más relevantes. Así, han creado la red Quadrantone, con sede en Chicago. Esa empresa surge de la unión de estos cuatro grupos, y facilitará la labor a los anunciantes, puesto que cada uno de ellos podrá comprar espacio publicitario a la vez en los portales de Internet de los distintos medios, lo que simplifica la tarea. Por su parte, los grupos de comunicación que integran esta red consiguen contratos mucho más ventajosos para ellos. Esta noticia representa una nueva victoria de la economía en la constante batalla que ésta libra con la información.
Un informe de
Sin embargo, según
En cuanto a la prensa diaria, aunque se reduce el porcentaje de profesionales que habrían sufrido intromisiones por parte de la empresa y de los anunciantes, se mantiene la proporción de los que afirman haberlas recibido de su jefe inmediato (20´7% en 2005 y 20´9% en 2006).
En televisión se ha reducido igualmente el número de periodistas que denuncian coacciones, pasando de un 66% en
En este informe no se contempla esa otra presión que se hace sobre los periodistas, cuando éstos reciben regalos y dádivas (en forma, por ejemplo, de entradas gratis de cine o invitaciones a espectáculos deportivos), que se convierten a veces en instrumentos de presión.
La conclusión final de este informe es bastante simple: el periodista que no decide asumir este tipo de comportamientos, acaba encarcelado, secuestrado, amenazado o directamente asesinado, en los casos más desgraciados. Cualquier modificación de la estructura mediática, de la red de relaciones políticas que envuelve a un periódico, puede tener esas consecuencias.
La violencia contra los periodistas
La profesora Lorena Romero cree que en este apartado también debería incluirse la autocensura, como una forma de violencia (velada y edulcorada, eso sí), que se ejerce contra los periodistas. Habría que prestar más atención al concepto de la violencia menos explícita, más propia de los países democráticos, que lo que lo hacen los informes de Reporteros sin Fronteras que analizan la violencia sobre los periodistas. En las clasificaciones de países que más presionan a los periodistas siempre salen los mismos países (Rusia, Colombia, México, Irán, Bielorrusia, Corea del Norte, entre otros). Nunca suelen aparecer sistemas democráticos en esta lista. Al contrario, los países denunciados suelen ser los mismos que los que integran el Eje del Mal creado por
En los años 2007 y 2008, de forma excepcional, el informe dedicó un pequeño capítulo dedicado a la violencia que se podía dar en países occidentales. Tampoco ese estudio fue al fondo del asunto (la violencia derivada de la concentración empresarial), sino que se limitó a denunciar los casos de violencia más evidente (las agresiones que sufrieron periodistas en Francia mientras cubrieron los disturbios originados en los suburbios de las grandes ciudades galas, la violencia que practica la banda terrorista ETA en España, las amenazas de
Para acabar con este apartado y con este tema, nos detenemos en mencionar el caso de tres mujeres periodistas que han sido o son víctimas de violencia por ejercer esta profesión: Lydia Cacho, Anna Politkovskaya y Verónica Guerin.
Lydia Cacho dio a conocer en su obra Los demonios del Edén, la cara menos amable de sitios turísticos como Cancún. Esta periodista evidenciaba la cara oscura de enclaves aparentemente maravillosos, hasta tal punto que llegó a denunciar una red de pederastia asentada en esa zona de México y auspiciada por dos grandes hombres de negocio de origen libanés. Lo peor de todo es que la propia Cacho reconocía que estos dos hombres tan poderosos podían estar totalmente tranquilos y no temer por su libertad, al estar respaldados por la clase política, policías, jueces, etc., autoridades, en suma, con las que mantenía buenas relaciones de amistad. El calvario que ha vivido y que vive todavía esta periodista (que no puede trabajar para ningún medio de comunicación azteca) quedó plasmado en Memorias de una infancia.
En una entrevista televisiva realizada por la periodista Adela Micha a Lydia Cacho y visionada en clase, la periodista confiesa que todo empezó a partir de la denuncia que realizaron unas niñas por abusos sexuales cometidos por los hombres poderosos a los que se ha aludido anteriormente. Cuando Cacho decidió investigar el caso, fue detenida en Cancún por policías judiciales injustamente acusada de difamación. Durante su detención fue torturada y posteriormente fue encarcelada en Puebla. Su libro Los demonios del Edén es producto de una investigación periodística, según confiesa su autora, que además quiso además hacer con él una labor de defensa de los Derechos Humanos. Gracias a él se logró desentrañar una red de pornografía que llevaba veinte años funcionando y en la que podría haber hasta miles de niños involucrados a lo largo de ese tiempo. Además, en esa entrevista Cacho reconocía que probablemente el acusado no acabaría en la cárcel por tener amistades con gente tan poderosa. También destaca que no es un libro de opinión, puesto que ella se limitó a consignar las declaraciones de las niñas demandantes. Afirma que su detención fue realmente una venganza que no se enmarcaba en el ámbito jurídico.
En el caso de Lydia Cacho se conjugan todos los elementos propios del Periodismo de Investigación, empezando porque se desvela una trama oscura de poder (una red de pederastia, en este caso). Los impulsores de esa red de pederastia cuentan con un respaldo político y judicial que les permitiría seguir con esa actividad de una forma impune. Además está la figura del periodista prototípico, héroe que decide poner en riesgo su integridad para denunciar ese caso.
Anna Politkovskaya no es el único caso de periodista rusa que ha sufrido violencia por tratar de desentrañar los aspectos más turbios de la política de ese país (ahí están los casos de Natalia Morar, Safronov, Klebnikov, Zimine y Guerassimenko) pero sí ha sido el caso más conocido. Aquí también se combinan elementos fundamentales en el Periodismo de Investigación: hay un hombre poderoso implicado (Vladimir Putin), al que no le interesa que determinadas informaciones salgan a la luz, en este caso, las concernientes a Chechenia, por los intereses que tiene en ella, y una periodista que, a pesar de eso, decide informar de manera continuada sobre lo que ocurría en esa zona. Y fue más allá, esta periodista llegó a acusar al Estado ruso (y con él a Putin, su presidente en ese momento), de no importarle el precio a pagar (aunque éste se materialice en pérdidas de vidas humanas) para acabar con cualquier fuerza desestabilizadora.
Un reportaje emitido por el programa de Televisión Española, “Informe Semanal” el 7 de febrero de 2009, se paraba a analizar la evolución del juicio que se seguía en ese momento para desvelar su asesinato. Lo más llamativo del proceso es que todos los acusados, que se declaran inocentes, coinciden en ser chechenos, miembros de esa comunidad que esta periodista defendió durante su vida, una labor que le sirvió el respeto de ese pueblo. Es relevante constatar que Politkovskaya había denunciado un año antes de su muerte de que a la cabeza de su país había gente que cometía crímenes. El punto en común entre Cacho y esta periodista rusa es que son dos ejemplos de periodistas comprometidos que deciden sacrificar todo lo que tienen por realizar su labor.
El último caso que consignamos es el de Verónica Guerin, periodista irlandesa que cobró fama cuando empezó a trabajar para el Sunday Independent. En ese medio empieza a desarrollar una investigación sobre las redes de mafia y drogas que están establecidas en Irlanda. Por eso empezó a recibir amenazas constantes que afectaban a ella y a su familia, a la vez que recibió el premio International Press Freedom, en 1995. Finalmente fue asesinada.
El caso de Guerin (otra periodista que se inmola en el desarrollo de su ejercicio profesional) es relevante fundamentalmente por dos motivos: porque ella no fue una persona apreciada por sus compañeros, a pesar de su labor, sino que en su país se desarrolló una corriente crítica contra ella, y porque su muerte al menos sirvió para algo, ya que tras su asesinato se abrió un debate que propició un cambió de legislación en materia de libertad de prensa en Irlanda. Hasta esa fecha, cualquier periodista irlandés que quisiera investigar sobre determinados delitos en Irlanda no podía identificar a los supuestos delincuentes por su nombre, lo que repercutía positivamente en la actividad de los delincuentes. Sin embargo (y ésta era la incongruencia que subrayaba Guerin), los periodistas extranjeros que informaran sobre esos delitos en Irlanda sí podían identificar a los delincuentes. Esa contradicción desapareció tras el cambio de normativa que motivó el asesinato de esta reportera irlandesa, cuando se permitió que el periodista pudiera identificar a presuntos delincuentes si tales acusaciones estaban basadas en datos veraces obtenidos de forma diligente.
Además, su muerte trajo otras dos consecuencias: por un lado, provocó una respuesta de carácter social: miles de personas se echaron a la calle contra el tráfico de drogas, de tal modo que el trabajo de Guerin logró esa función de concienciación social que se le pide al Periodismo de Investigación. Esto generó una segunda consecuencia: el propio Gobierno modificó las leyes existentes en esta materia (el tráfico de drogas).
Por otro lado, hay que reconocer que su trabajo con las fuentes no fue el más adecuado, sino todo lo contrario, más bien deficiente. Se enfrentó directamente con delincuentes a los que les preguntaba directamente por sus crímenes, sin tomar más precauciones ni armarse de prudencia. Lo peor de todo es que lanzaba acusaciones a partir de informaciones facilitadas por otras fuentes y que ni siquiera contrastaba por el grado de confianza que le unía a ellas. En Periodismo de Investigación ya hemos dicho que es fundamental la labor de contraste, incluso para las informaciones que provengan de fuentes de nuestra confianza. Por eso se ganó también el menosprecio de muchos periodistas, que criticaban su modo de trabajar (que achacaban a no haber estudiado la carrera de Periodismo) y que veían en ella un continuo intento por alcanzar la fama, su principal objetivo, según ellos.
Tal como se aprecia en la película vista en clase, Verónica Guerin fue cambiando su problema de investigación sobre la marcha, conforme iba avanzando en su trabajo. Se dio cuenta de que lo importante no era simplemente denunciar las muertes de niños que vivían en barrios marginales y que se veían afectados por un contacto permanente con las drogas, sino que lo peor de todo es que hubiera gente que se estuviera enriqueciendo con el tráfico de drogas y, por tanto, con las muertes de esas personas. Por si fuera poco, Guerin denuncia que las leyes contra las drogas existentes en aquellos momentos en Irlanda se mostraban completamente ineficaces. En cierta manera, el Estado permitía ese tráfico de drogas.
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