Antes de enumerar y comentar algunas de las definiciones que a lo largo de la historia han dado diversos autores acerca de lo que es el “Periodismo de investigación”, habría que partir de las ideas que tenemos sobre esta forma de ejercer el periodismo. Nuestra formación previa nos indica que el periodismo de investigación se basa en la denuncia (en el sentido de dar a conocer) determinados fallos del sistema, ciertos aspectos ocultos y ajenos normalmente a la agenda temática de los medios, acontecimientos sobre los que no se suele informar o, si se hace, de una forma incompleta. Debe abordar temas de interés social, ya que su objetivo debería ser el de causar un beneficio a la sociedad, está a favor de lograr el bien común. Siguiendo este criterio, hay reportajes que, aunque se presenten bajo la forma del periodismo de investigación, no son tales porque no causan un bienestar común o no abordan temas de interés general. Por ejemplo, pensemos en la reciente investigación de Marca que destapó un fraude en la Asamblea de socios del Real Madrid del 7 de diciembre y que provocó la dimisión del presidente blanco. Se presenta como un tema deportivo, pero en realidad, más bien era de naturaleza económica o incluso política.
Para llevar a cabo un buen periodismo de investigación se necesita experiencia (que nos permitirá tener unas orientaciones para empezar nuestro trabajo) y buenas técnicas, así como una completa agenda de fuentes y abundante documentación. Para ello, es importante saber buscar, discriminar e interpretar la información que localicemos, de modo que seamos capaces de construir información nueva a partir de los documentos ya existentes.
Repasemos ahora algunas de las definiciones que a lo largo de los años han dado diversos autores:
1-. Robert Green, fundador del IRE (siglas que vienen del inglés: Investigative Reporters and Editors, organización creada tras el caso Watergate) afirma que “El periodismo de investigación es el que se realiza a través de la iniciativa y del trabajo del periodista, sobre asuntos de importancia que algunas personas u organizaciones desean mantener en secreto. Los tres elementos básicos son: que la investigación sea el trabajo del reportero, no un informe sobre una investigación hecha por alguien más; que el tema de la información trate sobre algo de razonable importancia para el lector o el televidente; y que haya quienes se empeñen en esconder esos asuntos al público”.
2-. Por su parte, Rosemary Armao, directora ejecutiva del IRE, entiende que “Al Periodismo de Investigación le diferencian de cualquier otro tipo de periodismo tres elementos estándar. A saber: 1) Tiene que ser algo de importancia para los lectores; 2) Tiene que ser algo original; 3)
Tiene que incluir un elemento de secreto; algo que nunca antes haya sido reportajeado y que alguien esté tratando de mantener oculto”. Tanto esta autora como Robert Green insisten en destacar el componente de secretismo que debe caracterizar a un tema para que sea objeto de investigación. Sin duda, están influenciados por la cercanía del caso Watergate, que sí reunía esa característica.
3-. “El Periodismo de Investigación no consiste en resumir o encajar los descubrimientos de otros, sino en realizar investigaciones originales, muchas veces empleando materiales en bruto. Se puede llevar a cabo mediante una amplia serie de entrevistas, o bien cotejando datos y cifras. En muchas ocasiones, los frutos y la originalidad de la investigación se deben al descubrimiento de unas pautas o conexiones que nadie había observado con anterioridad. El Periodismo de Investigación comienza donde termina el trabajo cotidiano”, afirma el periodista David Randall.
4-. En cuarto lugar, citamos al periodista Hugo de Burgh, que define al periodista de investigación como “un hombre o mujer cuya profesión es descubrir la verdad e identificar los errores que ésta contenga por cualquier medio disponible”.
5-. En palabras de Herbert Strentz, escritas en Periodistas y fuentes informativas, “El periodista de investigación tiene que estar en estado constante de alerta respecto de cualquier hecho nuevo que pueda tener alguna relación con el tema a investigar”.
6-. “El Periodismo de Investigación es una llamada de atención a la moral pública”, según recogen James S. Ettema y Theodore L. Glasser en su obra Custodians of Conscience: Investigative Journalism and Public Virtue.
7-. En Investigative and and In-Depth Reporting, de Judith Bolch y Kay Miller, se puede leer que “El Periodismo de Investigación exige más documentación que muchos de los trabajos habituales, porque frecuentemente están tratando con la vida de las personas, con su reputación, en mayor medida que una información noticiosa de rutina. Tienes que ser mucho más prudente con el perjuicio que puedes infligir y eso hace que busques todo el material adicional retrospectivo que puedas encontrar”.
8-. “El trabajo del periodista rutinario es publicar que algo ha sucedido, mientras que el desafío del investigador es averiguar el porqué y explicar por qué esto puede volver a suceder”, explica Paul Williams en Investigative Reporting and Editing
9-. “El periodismo que estamos llamando de investigación exige por parte del periodista una actitud activa como generador de información, y no la de simple agente transmisor. El periodista investigador es quien provoca la información, el que da los pasos necesarios para la obtención de los datos que necesita para completarla, el que los busca y los contrasta, y nunca
se limita a ser el mero receptor de una información que le viene dada desde fuera”. Quien esto afirma es Eduardo San Martín, adjunto a la Presidenta Editora de ABC.
10-. María Pilar Diezhandino, catedrática de la Universidad Carlos III, aporta una visión interesante al recordar que “El Periodismo de Investigación no es más que un rótulo vistoso y biensonante que responde a una falacia, ya que la esencia del buen periodismo está precisamente en la permanente investigación”.
11-. “Lo que caracteriza al Periodismo de Investigación es que el reportero escudriña allá donde se producen abusos de poder. Se presta atención a los abusos y crímenes que algunas de las partes implicadas, sujetos de la información, quieren mantener ocultos”, según Silvio Waisbord, de la Universidad de New Jersey.
12-. Otra profesora de universidad, esta vez Montserrat Quesada, catedrática de la Pompeu Fabra de Barcelona, caracteriza al periodismo de investigación con estas palabras: “Las señas del periodismo de investigación son cuatro: 1) que descubra información inédita sobre temas de relevancia social; 2) que denuncie, mediante verificación documental, hechos o situaciones ilegales o alegales; 3) que se verifique todo el proceso de investigación mediante la utilización de documentos y el recurso a fuentes independientes; 4) que rompa el silencio de las fuentes oficiales implicadas en estos temas”.
13-. Héctor Borrat, en El periodista, actor político, aporta otra definición: “Las tres características del Periodismo de Investigación son: 1) que la investigación se ejercite sobre un campo específico donde muchos de sus actores quieren mantenerlo oculto; 2) que lo oculto que se investiga se busque siempre en campo ajeno al de los objetivos e intereses del periódico; 3) que lo investigado se convierta en denuncia de aquello que el sujeto de la investigación quería mantener oculto”.
14-. Nos centramos ahora en la definición de José María Caminos Marcet, que enumera los rasgos que, a su juicio, caracterizan al periodismo de investigación: “1) Su esencia es el descubrimiento de una verdad oculta que sociedad y ciudadanos tienen derecho a conocer; 2) no se apoya en las fuentes de información oficiales, al contrario, desconfía de ellas; 3) utiliza procedimientos propios de otras ciencias sociales (sociología o psicología) y recurre a métodos propios del trabajo científico; 4) se sustenta en la exposición fidedigna de datos muy verificados; 5) no tiene cabida el error, los datos se tienen que poder probar siempre”.
De todas las definiciones leídas, podemos sacar una serie de conclusiones que nos servirán para caracterizar el Periodismo de Investigación. Éste vendrá marcado por los siguientes elementos:
1-. Un reportaje de investigación ha de ser iniciativa del periodista sobre asuntos de razonable importancia que se mantienen en secreto.
2-. No publicita lo que otros ya han hecho.
3-. Debe tener un calado social importante.
4-. Ha de ser original, distinto, nuevo, diferente. Esto no impide que se puedan hacer buenos reportajes de investigación sobre temas que ya hayan sido tratados por otros medios aunque no de forma completa.
5-. Se trata de elaborar un nuevo material, no sólo de traducir o resumir documentos ya existentes.
6-. El Periodismo de Investigación comienza donde termina un trabajo cotidiano, puesto que el medio en el que trabaja un periodista no suele dar libertad a un periodista para investigar.
7-. Según Hugo de Burgh, este periodismo puede recurrir a “cualquier medio disponible”; es decir, no hay ningún condicionamiento legal o ético, cualquier medio es lícito.
8-. Durante el proceso de investigación, un periodista no puede olvidarse ni obviar ningún dato nuevo que encuentre por el camino, aunque éste contradiga la hipótesis inicial, el planteamiento ya marcado. Es posible que a lo largo de la investigación un periodista se tope con informaciones que desmientan el objetivo que pretendía conseguir, pero debe asumir ese riesgo, que le llevará a redireccionar y reconstruir su reportaje si es necesario.
9-. El Periodismo de Investigación tiene que servir para que nos sintamos mejores. No hace falta descubrir grandes corruptelas, sino que se trata de desvelar cómo funciona un determinado sistema, y por qué funciona del modo como lo hace. Este tipo de periodismo debe repercutir en el bien común.
10-. Todo lo que se publica en un reportaje de investigación ha de estar bien contrastado, y las fuentes (salvo que éstas pidan estar en el anonimato) deben quedar claramente expuestas, de forma que en un trabajo de este tipo no caben expresiones vagas o ambiguas del tipo “fuentes bien informadas” o “fuentes cercanas a…”. En un reportaje de investigación no cabe el error: todo debe haber sido verificado, o lo que es lo mismo, los datos que no estén contrastados no deben publicarse.
11-. El Periodismo de Investigación vendría a ser, según algunos autores como Paul Williams, un tipo de periodismo diferente del que se hace habitualmente. Sin embargo, otros autores no comparten esta idea y entienden que no existe tal división, que toda actividad periodística debe incluir un trabajo de investigación, y que lo que habrá, llegado el caso, será buen periodismo o mal periodismo (el que desprecia la investigación).
12-. El periodista de investigación adopta una actitud activa, de forma que se convierte en generador de información, y no en simple transmisor de informaciones que le vienen dadas desde diversas fuentes, que utilizan los mecanismos necesarios para difundir sus informaciones al margen del propio periodista, que se convierte así para ellos en una figura prescindible.
13-. El Periodismo de Investigación debe, además, romper el silencio de las fuentes oficiales, provocarlas para que hablen. Por otra parte, hay que desconfiar también de las fuentes oficiales, puesto que éstas también mienten en función de sus intereses.
14-. En la actualidad, es muy difícil investigar desde los medios convencionales porque todo lo que se investiga puede afectar a los intereses del grupo mediático en el que está inmerso ese medio de comunicación en concreto, y con él, el periodista. Las ramificaciones de los conglomerados mediáticos que abundan en la actualidad impiden al periodista profundizar en los temas que investiga.
15-. La rentabilidad del periodismo de investigación no necesariamente se mide en dinero, sino en el bienestar que puede producir en la sociedad. Asimismo, hemos de recordar que al margen de las fuentes oficiales debemos consultar otras fuentes que sirvan para equilibrar nuestra investigación.
Dicho todo lo cual, parece claro que en la sociedad actual se desconfía de la investigación que se puede realizar desde los medios de comunicación, como se pudo comprobar cuando El Mundo llevó a cabo su investigación acerca de lo que ocurrió en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Por eso, cobraron especial relevancia las palabras del por entonces presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Fernando González Urbaneja, quien respaldó públicamente al Periodismo de Investigación al afirmar en septiembre de 2006 que “la investigación periodística es fundamental”. En Zaragoza, donde pronunció estas palabras, de algún modo vino a apoyar el trabajo de El Mundo y la cadena COPE, trabajos que acababan de ser denunciados por el Colegio de Periodistas de Cataluña, que entendía que atacaban a la convivencia. Urbaneja quiso dejar claro la importancia de la buena educación en el periodismo, “que va sobre todo en la línea del respeto”, pero a la vez vino a valorar la actuación de ambos medios al dar a conocer lo que a su juicio podían ser deficiencias en el sistema judicial. “En nuestro país tienen que funcionar mejor las instituciones. Hay instituciones judiciales que tienen que funcionar”. Por eso, pidió a los jueces en relación con el 11M “que no miren hacia otro lado”.
Estas palabras del presidente de la FAPE nos vienen a recordar que el Periodismo de Investigación debe centrarse en una situación determinada, en una característica del sistema,
y no en personajes concretos a los que se busca desprestigiar. Los nombres propios saldrán, evidentemente, en un reportaje de investigación, pero como consecuencia de la circunstancia anómala que se está denunciando, los personajes están insertos en esas situaciones anómalas. En suma, los medios de comunicación tienen que dar a conocer las disfunciones que se produzcan en la vida cotidiana, en el funcionamiento de las instituciones o los organismos. Su obligación es informar de ellas.
Recapitulando:
Las características del Periodismo de Investigación son las siguientes:
Es un trabajo impulsado por el periodista (que pasa de ser simple correa de transmisión a creador). Así pues, se valora la creatividad y originalidad del propio periodista, cuyo esfuerzo e iniciativa están en la base de esta forma de periodismo, que busca alejarse de las rutinas del periodismo cotidiano, que se limita a dar a conocer noticias oficiales que, de cualquier forma (con un periodista o con otro) saldrán a la luz. El periodismo de investigación (que es activo, y no pasivo como el cotidiano) buscará difundir temas desconocidos hasta ese momento.
El reportero de investigación debe reunir las siguientes cualidades:
1-. Escepticismo crítico. El periodista creerá lo que le diga su fuente siempre y cuando lo haya investigado y contrastado. No deberíamos conformarnos con devolver a la sociedad lo que los políticos quieren transmitir en ruedas de prensa, por ejemplo, y para eso, nada mejor que documentarse antes de asistir a una conferencia de este tipo, que cada vez con mayor frecuencia no aceptan las preguntas de los periodistas (una “moda” que, según la Asociación de la Prensa de Madrid, había que desterrar). Por tanto, el periodista de investigación debe siempre desconfiar de lo que se le diga.
2-. Paciencia sin fin. Un trabajo de investigación necesita mucho tiempo, no se resuelve de la noche a la mañana, por lo que necesita mucha paciencia para recopilar toda la información necesaria tanto en documentos como a partir de los testimonios de las distintas fuentes consultadas.
3-. Capacidad de observación. Los gestos, los movimientos corporales denotan información: el periodista debe tener capacidad de observar las posibles contradicciones entre el lenguaje no verbal y el verbal.
4-. Capacidad retentiva
5-. Memorización visual
6-. Improvisación. El periodista de investigación debe improvisar soluciones para salir de las posibles dificultades que surjan durante el trabajo, siempre debe tener previsto un posible
plan alternativo, una segunda hipótesis de trabajo para superar las posibles complicaciones que vayan surgiendo durante la realización del mismo.
7-. Discreción. Lo normal es que un periodista lleve con recelo y discreción su trabajo de investigación, que no vaya comentando alegremente los pormenores y avances de su investigación, porque puede proporcionar una información muy valiosa a personas cercanas a las fuentes investigadas, que pueden ponerse de esta manera en alerta.
8-. Sentido común. Es necesario para no errar en el proceso de investigación.
En nuestro trabajo de investigación, no podemos apropiarnos de declaraciones que algunas de nuestras fuentes hayan realizado a otros medios que no sean los nuestros, no podemos dar la impresión que esas declaraciones nos las han realizado a nosotros; en ese caso, nosotros seremos responsables. Esto contradice la doctrina del Tribunal Supremo de California, por ejemplo, que recientemente reconoció la inmunidad para aquellos internautas que divulguen información difamatoria. De esta forma, este órgano judicial libra a los individuos de responsabilidad cuando distribuyen, sin ser la fuente, material difamatorio.
Finalmente, repasamos algunas de las características del Periodismo de Investigación:
1-. Es una actividad que precisa de tiempo: semanas, meses, incluso años.
2-. Necesita medios económicos y técnicos (la información tiene un triple precio: valor económico, instrumental y añadido). El coste económico de una información se paga cuando un periodista accede a comprar información, a pagarle a una fuente para que cuente algo. Sin duda, la compra de información conlleva implicaciones morales y éticas, y hay quienes piensan que con ella se desvirtúa el concepto ideal del periodismo de investigación, aquel que lo ve como un guardián del sistema. ¿Hasta qué punto está justificado tirar de talonario para obtener rápidamente una información? La ética periodística es contundente al respecto: “información comprada es información contaminada”, puesto que se entiende que una fuente, al recibir dinero para hablar, tiende a aportar la información que le interese al periodista, tiende a dar la versión que quiere oír el informador, para que le siga pagando y así siga recibiendo los datos que le hacen falta para culminar su reportaje. En otras palabras, al pagar por recibir una información, se corre el riesgo de recibir datos que no son veraces, de que la fuente exagere, mienta, distorsione la realidad. Es en España se planteó recientemente este debate, toda vez que El País informara, cuando El Mundo llevaba a cabo su investigación sobre el 11M, que el diario de Pedro J. Ramírez estaba pagando al minero Suárez Trashorras, uno de los implicados en el atentado de Madrid, para que éste destapara supuestas irregularidades en la investigación oficial. Según El País, fue el propio Trashorras quien reconoció estar recibiendo dinero por parte de El Mundo y afirmó: “Mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil”,
una afirmación que demostraría la máxima de que “información comprada, información contaminada”. Un periodista podría asumir el pagar por una información si es para adquirir determinados documentos o informes comprobables. En esos casos sí sería lícito pagar.
Por otro lado, el periodista de investigación puede convertirse en un simple instrumento en manos de quienes desean sacar a la luz una determinada información y que paga al periodista para que éste cuente lo que parece ser una buena historia.
En tercer lugar está el valor añadido de la información: el periodista de investigación no debería ser fuente de su investigación, no debería estar implicada en el tema personalmente, porque en esos casos puede recurrir al periodismo de investigación como una vía para lograr una venganza o una revancha. El objetivo de este tipo de periodismo no debe ser nunca destruir a nadie, por eso hay que tener cuidado con dejarse guiar por fuentes “heridas”, implicadas en el tema que no pretenden simplemente aportar información, sino reparar de alguna forma un daño que le haya sido infligido.
3-. Debe ir más allá, acudir a la clave, la esencia, el porqué último del tema que se investiga. No puede limitarse a contar lo que todos vemos o experimentamos.
4-. Debe ser preciso (disciplina del contraste). Hay que verificar todas nuestras informaciones, recurriendo al contraste de dos o tres fuentes independientes entre sí.
5-. Debe revelar un acontecimiento oculto. En este punto surgen las filtraciones, es decir, las revelaciones interesadas de determinadas informaciones. Sirven siempre y cuando nos permitan avanzar en una investigación. Lo que está claro es que la filtración no puede constituirse en la investigación en sí y el periodista, en mero difusor de esa filtración, en el altavoz al servicio de quienes desean que esa filtración sea conocida.
6-. Ha de tener un efecto sobre la ciudadanía, ha de provocar un cambio en ella, generar una toma de conciencia, un mejor conocimiento, o incluso puede provocar actuaciones políticas o judiciales. En cualquier caso, el periodismo no denuncia, no puede convertirse en juez, sino que sirve de base para que sean otros colectivos los que establezcan un castigo legal. La labor de un periodista concluye cuando termina su trabajo de investigación.
Como recordaba en abril de 2006 la periodista mexicana Ana Arana, experta en periodismo de investigación y crimen organizado (entrevistada en el portal www.periodistadigital.com) “el periodismo de investigación no es sólo destapar escándalos”. También consiste en explicar lo que pasa y por qué pasan las cosas. Trata de destapar determinadas realidades que la gente desconoce.
7-. Debe ser un factor de interés público, de interés general.
8-. Estará alejado de rutinas convencionales. El periodista de investigación no hace lo mismo que cualquier periodista en su quehacer cotidiano. La propia Ana Arana explicaba que uno de
los principales problemas de los periodistas actuales es que, “presionados por el tiempo, no reflexionan, no organizan, o no ven las conexiones. No hacen su propia agenda, dejan que los sucesos los guíen”.
Una vez visto todo esto, tenemos ya algunos argumentos para enjuiciar a los presuntos programas de periodismo de investigación que salpican las parrillas de los medios de comunicación, analizar si realmente son ejemplos de periodismo de investigación. Por ejemplo, habría que mencionar el caso de Diario de…, programa de Telecinco presentado por Mercedes Milá. Este espacio usa las cámaras para denunciar temas como la drogadicción, las mafias del sexo, la ludopatía o el tabaco en el trabajo. Se trata, en suma, de temas conocidos por la sociedad, es decir, no son acontecimientos ocultos, desconocidos por una gran mayoría de personas, sino que las deficiencias del sistema que son denunciadas están al cabo de la calle, y los testimonios de las fuentes entrevistadas en este programa no son novedosos, y eso se opone a la esencia del periodismo de investigación, que rechaza lo obvio. Por otro lado, lo que hace Mercedes Milá (llevar una cámara al sitio que investiga) lo podría hacer cualquiera, ¿no es necesario entonces ser periodista para investigar en un medio de comunicación? Asimismo, Diario de… promete depuración de responsabilidades, pero los problemas que denuncia siguen existiendo en la actualidad, lo que denota una falta de eficacia en la labor de investigación. Pero es que además hay que recordar que al periodista no le corresponde denunciar unos hechos, sino dar información para que sean otros (jueces, por ejemplo) los que denuncien. El periodista de investigación debe generar consecuencias con su trabajo (por ejemplo, dar pie a una investigación judicial), poner en jaque a ciertas estructuras de poder.
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